El reproductor de VHS no era nuestro. Mi hermano mayor lo había pedido prestado a un amigo, uno de esos que de alguna manera había conseguido uno a principios de los 90, traído de Estados Unidos a Santiago. En esa época, solo tener esa máquina en casa se sentía como algo de ciencia ficción. La idea de que podías ver una película en tu propio living, cuando quisieras, todavía era nueva. Todavía extraña.
Tenían Scanners. No me invitaron a verla y, técnicamente, no la vi. Pero me quedé cerca. Justo fuera de la vista. Lo suficientemente cerca para escuchar. Sabía que no debía estar ahí, pero también sabía que algo inusual estaba pasando. Que esto no era solo otro programa de TV o caricatura. Que significaba algo ver una película así, de esta manera.
Y entonces ocurrió.
Un hombre está sentado en una mesa, explicando una demostración. Dice que va a “escanear” a alguien en la audiencia. Otro hombre se pone de pie. Hay algo en su postura, algo en la música. Sientes que la escena se está construyendo, aunque no sepas cómo ni por qué.
Y entonces la cabeza del primer hombre explota.
Cómo lo hicieron
No lo entendí en ese momento, claro. Solo sabía lo que había visto. Años después aprendí la historia detrás de ese momento.
No había ningún truco digital involucrado. Sin efectos generados por computador. Construyeron un modelo físico de la cabeza del actor, hecho de látex, cera y gelatina, lo llenaron de sangre falsa, recortes del laboratorio, incluso hamburguesas viejas, y lo colocaron en un set. Cuando los efectos habituales no lucían bien, cuando los explosivos causaban demasiado humo o el yeso parecía demasiado artificial, el equipo de efectos especiales recurrió a algo más simple. Cargaron una escopeta con sal kosher y la dispararon desde atrás del muñeco.
Esa versión, caótica, visceral, imposible de falsificar, es la que vemos en la película final. Una toma. Cuatro cámaras. Todos los demás fuera del set, detrás de vehículos o paredes. Fue desordenado, peligroso y completamente inolvidable.
Lo que me quedó
He pensado en esa escena durante años. No solo por la sangre, que es gráfica y excesiva, sino por la acumulación. La quietud antes. El cambio de tono. La forma en que algo empieza a salir mal, y puedes sentirlo antes de que ocurra algo en realidad.
No fue solo un shock. Fue un momento que me hizo entender las películas de manera diferente.
No tenía el lenguaje para eso en aquel entonces. No sabía quién era Cronenberg, ni qué significaban los “efectos prácticos”, ni por qué alguien usaría jarabe de maíz en lugar de sangre. Pero entendí que algo había sido creado. Que alguien había tomado una decisión, o muchas decisiones, y que esas decisiones, de alguna manera, llegaron hasta un pequeño departamento en Santiago y cambiaron cómo miraba una pantalla.
Esa escena, con toda su violencia, tenía claridad. Era el cine reducido a una idea, y luego reconstruido con manos, herramientas, tiempo y cuidado.
Y aun ahora, décadas después, la recuerdo claramente. El resplandor de la TV. El sonido de la cinta. Mi hermano viendo con su amigo. Yo, justo detrás del sofá. En silencio. Sin respirar.
Aprendiendo algo que no entendería completamente por años.
Obras relacionadas
- The Fly (1986, David Cronenberg): más body horror brillante de Cronenberg-Walas.
- The Fury (1978, Brian De Palma): un precursor espiritual con otra explosión psíquica.
- Videodrome (1983, David Cronenberg): gore que se encuentra con la filosofía.
- RoboCop (1987, Paul Verhoeven): efectos prácticos violentos llevados a extremos satíricos.
- The Thing (1982, John Carpenter): gore práctico legendario y paranoia.
- The Brood (1979, David Cronenberg): donde el estilo de horror de Cronenberg realmente comenzó.
- Possessor (2020, Brandon Cronenberg): el hijo continúa la tradición surrealista familiar.
- Total Recall (1990, Paul Verhoeven): ciencia ficción, identidad y efectos corporales grotescos.
- eXistenZ (1999, David Cronenberg): la carne se encuentra con la interfaz.
- An American Werewolf in London (1981, John Landis): icónica escena de transformación mediante efectos físicos.
Ficha técnica
- Estreno: 1981
- Director: David Cronenberg
- Guionista: David Cronenberg
- Reparto: Stephen Lack, Michael Ironside, Patrick McGoohan
- Duración: 103 minutos
- Género: Terror de ciencia ficción
- Distribución: AVCO Embassy Pictures
- Plataforma: Disponible para alquiler/compra en la mayoría de las plataformas.
