Sinopsis

Basada en el libro Dylan Goes Electric! de Elijah Wald, la película se centra en los primeros años de la carrera de Bob Dylan: su llegada a Nueva York y su explosivo ascenso en la escena de la música folk. Esta biografía explora sus relaciones humanas, la evolución de su estilo musical y su personalidad misteriosa.

Lo que me gustó

  1. La actuación de Timothée Chalamet es un retrato fantástico de Dylan. Sin conocer a fondo al personaje real, el nivel de compromiso, los manierismos, la actitud y la voz, tanto al hablar como al cantar, son notables. Chalamet aparece en todos lados ahora, pero con este nivel de entrega puede seguir conquistando el mundo de la actuación.
  2. La producción, la fotografía y la recreación del Nueva York de los sesenta son impactantes: crudas, tristes y llenas de gente. Los sets brillan en los detalles.
  3. La película es una forma eficiente de conectar con la leyenda de Bob Dylan. Integra sus canciones tempranas en la narrativa con naturalidad, dando contexto al movimiento folk y al ascenso de Dylan.
  4. El compromiso de Dylan con su arte ocupa gran parte del film, pero aprecio que, como la mayoría de los artistas talentosos y obsesivos, también se lo muestra como un personaje imperfecto, “un poco hijo de puta”, con conflictos internos, luchando contra la fama, las expectativas y sus relaciones humanas.

Lo que podría ser mejor

  1. El ritmo de la película, aunque no es lento, se siente algo pesado en el desarrollo del medio. Quizás porque no es un biopic de vida completa, y el guion debe “cocinar” el conflicto central con más exposición de la necesaria, pidiendo algo más de paciencia al espectador.
  2. Aunque la película no está narrada desde el punto de vista de Dylan, todo lo que lo rodea se siente distante y poco relevante. Se pudo haber profundizado más en las complejidades de sus relaciones y su impacto en la música.
  3. La película se enfoca en los primeros años de Dylan, dejando fuera partes significativas de su carrera posterior. Dado cómo fue presentada y publicitada, uno se puede sentir algo engañado. No es grave, pero deja claro que hay una historia enorme por explorar.

Mi lectura

Bob Dylan es uno de esos artistas que yo clasificaría como legendario, aunque no lo conozco. Nunca me he sumergido seriamente en sus canciones, letras o historia. Entonces, mi acercamiento a “A Complete Unknown” tuvo una capa de descubrir la película por sus méritos propios, y otra de entender por qué Dylan es tan influyente en la historia de la música moderna. En ambas dimensiones, la película cumple.